sábado, 15 de marzo de 2014

Mi Muerteh, Mi Vidah


La hermosura de la Tierra nos sana. Los caminos son diversos, al igual que el aprendizaje, la cotidianidad y las decisiones que cada uno toma en su vida. Todos son caminos que bien o mal optamos por caminar.

Hoy, es la casualidad más hermosa. Este día el universo, dador de vida, me vio llorar, caer y levantarme.

Pobre humano, preocupándose por el amor de una mujer, lejana, distante, pero amada…

Pobre cuerpo físico, sintiendo dolor ajeno. Ardientes brazos extendidos al infinito. La mirada viaja más allá del tiempo.

Respetado amor que se dibujan al recordarte, los miles de momentos, la transición juntos… pobre humano que se saca el corazón para no llorar, para escribir estas letras que tú nunca leerás.

Pobre humano sintiéndose  solo y rodeado de tanta vida. El ritual sana su mente.

¿Acaso, sirve perder de esta forma, el tiempo? ¿Acaso siempre deben ser así las personas? ¿Acaso a alguien le importa que deba escribir esto para desahogarme? ¿Tiene sentido saber tanto, y a la final sentirse tan solo? ¿Tiene sentido hacer tantas cosas y a la final no ver ningún cambio? ¿Para qué vivir si todo es mentira? ¿Quién preguntará después?

¿Acaso sería necesario desaparecer de la vida de quienes conforman mi cotidiano? Podría ser una buena respuesta. Muy fuerte decisión. Interesante.

Teniendo siempre en mente, lo mejor para decidir personalmente, la raíz llama a la raíz. La madre llama al hijo, el hijo busca a la Madreh Tierrah.

Regresa a ella. Humilde. Humilde le pide, de rodillas, su sanación. Entra en su vientre y la mística del verde oro rojo, empieza a envolver a todo su ser. Se acerca al borde del amor, al silencio impregnado en la nadah.

Sus ojos se vomitan en lágrimas alegres, aquella sonrisa solo puso dársela su madreh…

Ella lo cuida, se lo lleva por varias veces a su seno. Lo arrulla, lo ama, lo abraza. Se junta con él, se unen. Forman uno. Pobre humano se vuelve uno con el universo. Pobre humano entiende que vivir es compartir.

Regresa del vientre y se descansa en las verdes praderas.

Ojos negros enormes pupilas. Inmensa sonrisa. Temblorosa voz. Pesada realidad. Fuertes sonidos. Sensaciones humanas a mil, al límite.

Tremenda mística. Majestuosa Naturalezah. Madreh Tierrah. Siente mi ser unirse a ti, y me dices, “Aun no…” “Pobre humano no vas acabar aquí recostado, aún no.  ”Pobre humano has nacido para compartir, no puedes acabar ese camino, sin intentarlo por lo menos. Ya lo has hecho, ahora continúa."

Lo besó. Lo abrazó. Lo miró. Y el también.
Regreso de su abrazo profundo, sus ojos rompieron a llorar.

Su voz gritaba, “Y yo pensando en morir”
Las carcajadas se fusionan con las lágrimas.
La tristeza era la mezcla acumulada  de la importancia sin sentido.

El ritual continuaba, al pasar miles de imágenes pensadas por los ojos de enormes pupilas.  

Caen gotas  infinitas. Sonrisas estrambóticas.
El ritual empieza a florecer. El sol se esconde.
Regresa de la ensoñación. Aquel hermoso viaje de sanación.

Sus manos abrazan la tierritah. Los niños santos secretaron el espíritu de paz en su ser. Se levantan piernas jóvenes. Caminan despacio, mientras perciben de nuevo al mundo físico.

Sentir la muerte. Preciosa sensación. Unirse con el universo. Todoh y Nadah, al mismo tiempo. Enseñanza real. La vida humana es para compartir en hermandad con todos los habitantes del Cosmos.

BENDITOH AMOR 
Mocoh







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