La hermosura de la
Tierra nos sana. Los caminos son diversos, al igual que el aprendizaje, la
cotidianidad y las decisiones que cada uno toma en su vida. Todos son caminos
que bien o mal optamos por caminar.
Hoy, es la casualidad
más hermosa. Este día el universo, dador de vida, me vio llorar, caer y
levantarme.
Pobre humano, preocupándose
por el amor de una mujer, lejana, distante, pero amada…
Pobre cuerpo físico,
sintiendo dolor ajeno. Ardientes brazos extendidos al infinito. La mirada viaja
más allá del tiempo.
Respetado amor que
se dibujan al recordarte, los miles de momentos, la transición juntos… pobre
humano que se saca el corazón para no llorar, para escribir estas letras que tú
nunca leerás.
Pobre humano sintiéndose
solo y rodeado de tanta vida. El ritual
sana su mente.
¿Acaso, sirve
perder de esta forma, el tiempo? ¿Acaso siempre deben ser así las personas? ¿Acaso a alguien le
importa que deba escribir esto para desahogarme? ¿Tiene sentido
saber tanto, y a la final sentirse tan solo? ¿Tiene sentido hacer tantas cosas
y a la final no ver ningún cambio? ¿Para qué vivir si todo es mentira? ¿Quién preguntará después?
¿Acaso sería necesario
desaparecer de la vida de quienes conforman mi cotidiano? Podría ser una buena
respuesta. Muy fuerte decisión. Interesante.
Teniendo siempre en
mente, lo mejor para decidir personalmente, la raíz llama a la raíz. La madre
llama al hijo, el hijo busca a la Madreh Tierrah.
Regresa a ella. Humilde.
Humilde le pide, de rodillas, su sanación. Entra en su vientre y la mística del
verde oro rojo, empieza a envolver a todo su ser. Se acerca al borde del amor, al
silencio impregnado en la nadah.
Sus ojos se vomitan
en lágrimas alegres, aquella sonrisa solo puso dársela su madreh…
Ella lo cuida, se
lo lleva por varias veces a su seno. Lo arrulla, lo ama, lo abraza. Se junta con él, se
unen. Forman uno. Pobre humano se vuelve uno con el universo. Pobre humano
entiende que vivir es compartir.
Regresa del vientre
y se descansa en las verdes praderas.
Ojos negros enormes
pupilas. Inmensa sonrisa. Temblorosa voz. Pesada realidad. Fuertes sonidos. Sensaciones
humanas a mil, al límite.
Tremenda mística. Majestuosa
Naturalezah. Madreh Tierrah. Siente mi ser unirse a ti, y me dices, “Aun no…” “Pobre
humano no vas acabar aquí recostado, aún no. ”Pobre humano has nacido para
compartir, no puedes acabar ese camino, sin intentarlo por lo menos. Ya lo has hecho,
ahora continúa."
Lo besó. Lo abrazó.
Lo miró. Y el también.
Regreso de su
abrazo profundo, sus ojos rompieron a llorar.
Su voz gritaba, “Y yo pensando en morir”
Las carcajadas se fusionan
con las lágrimas.
La tristeza era la
mezcla acumulada de la importancia sin sentido.
El ritual
continuaba, al pasar miles de imágenes pensadas por los ojos de enormes
pupilas.
Caen gotas infinitas. Sonrisas estrambóticas.
El ritual empieza a
florecer. El sol se esconde.
Regresa de la ensoñación.
Aquel hermoso viaje de sanación.
Sus manos abrazan
la tierritah. Los niños santos secretaron el espíritu de paz en su ser. Se levantan
piernas jóvenes. Caminan despacio, mientras perciben de nuevo al mundo físico.
Sentir la muerte. Preciosa
sensación. Unirse con el universo. Todoh y Nadah, al mismo tiempo. Enseñanza real.
La vida humana es para compartir en hermandad con todos los habitantes del Cosmos.
BENDITOH AMOR
Mocoh
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